TRES FORMAS DE PREVENIR ENFERMEDADES DEL CORAZÓN

La enfermedad cardíaca es la principal causa de muerte en Estados Unidos, pero en gran medida, es prevenible.

¿Qué hay detrás de esta paradoja? Le preguntamos al Dr. Joseph Hill, cardiólogo e investigador clínico del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas. Él explica que, si bien la medicina moderna ha desarrollado tratamientos eficaces para la enfermedad cardíaca, los estilos de vida actuales muchas veces van en sentido contrario.

El Dr. Hill señala que, en los últimos 70 años, la probabilidad de morir por una enfermedad del corazón ha disminuido un 70 %, lo cual considera un éxito espectacular. “No hemos curado la enfermedad cardíaca”, admite, “pero hemos logrado transformar gran parte de ella de un trastorno agudo que podía acabar contigo en un instante a una enfermedad crónica de la que podemos hablar”. Tal vez por esa percepción de que es tratable, no hablamos lo suficiente sobre el problema.

Primero, ¿a qué nos referimos exactamente con “enfermedad cardiovascular”?
Según el Dr. Hill, la forma más común es la acumulación de colesterol en las arterias del corazón, lo cual puede provocar un infarto o un derrame cerebral.

Existen tres enfoques clave para prevenir estos eventos catastróficos:

1. Seguir una alimentación saludable.
Las investigaciones muestran —sorprendentemente— que la acumulación de colesterol comienza tan temprano como en la escuela primaria. Por lo general, comenzamos con un valor de LDL (el llamado “colesterol malo”) de 40.

“A lo largo de los años de escuela, universidad y la vida, con la exposición a bebidas azucaradas, alimentos ultraprocesados y algunos kilos de más, ese LDL sube y sube”, explica. El consejo del Dr. Hill es seguir de cerca la dieta mediterránea tradicional: rica en frutas, verduras, frutos secos y cereales integrales, con preferencia por el pescado por encima de las carnes. Es, afirma, “sin duda la dieta más saludable del mundo”.

2. Controlar tus números clave: colesterol LDL y presión arterial.
El nivel de colesterol LDL es uno de los marcadores más importantes para monitorear el riesgo cardiovascular. En general, debería estar por debajo de 100, indica el Dr. Hill. “Si tu LDL es muy alto, habla con tu médico sobre medicación, porque definitivamente podemos bajarlo… cuanto más bajo, mejor.”

La presión arterial es otro indicador clave. Una vez más, mientras más baja, mejor. En particular, el Dr. Hill recomienda prestar atención al número superior (la presión sistólica): lo ideal es que sea de 120 o menos. Si está por encima, existen medicamentos muy eficaces que pueden ayudar.

“Los medicamentos que usamos para controlar la presión arterial son increíblemente efectivos… podemos reducir la presión y disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares de forma sustancial”, enfatiza. Es fundamental trabajar con tu médico para comprender estos valores y tomar medidas para mantenerlos dentro de los rangos saludables.

3. Alcanzar un peso más saludable.
Otro número muy importante que debes tener en cuenta —sí, lo adivinaste— es tu peso. El exceso de peso aumenta el riesgo de muchas otras condiciones que pueden derivar en enfermedad cardíaca. “Si tienes unos kilos de más, estás en riesgo de hipertensión, síndrome metabólico y diabetes”, dice el Dr. Hill. “Y todo eso en conjunto aumenta significativamente el riesgo cardiovascular.”

Perder incluso un poco de peso ya tiene impacto, subraya el doctor. “Bajar solo 4 o 9 kilos puede marcar una diferencia importante”, afirma. Y aunque sorprenda a muchos, las mujeres tienen tanto riesgo de enfermedad cardiovascular como los hombres. Sin embargo, tienden a estar mucho más conscientes del cáncer de mama, a pesar de que tienen casi 8 veces más probabilidades de morir por una enfermedad del corazón. “Una mujer tiene muchas más probabilidades de morir por una enfermedad cardíaca que por cualquier otra causa, y eso a menudo no se valora lo suficiente, ni siquiera entre los profesionales de la salud”, afirma el Dr. Hill.

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También es importante mencionar los factores genéticos de riesgo. Si tienes antecedentes familiares de enfermedad cardíaca —sobre todo si un familiar la desarrolló en sus 40 o 50 años—, informa a tu médico. Los factores genéticos no se pueden modificar, pero justamente por eso hay que enfocarse aún más en lo que sí podemos controlar.

La buena noticia es que tenemos el poder de reducir significativamente nuestro riesgo de desarrollar una enfermedad cardíaca.
Alcanzar un peso saludable, mejorar nuestra alimentación, mantenernos activos y trabajar con nuestro médico para mantener nuestros números clave dentro de los rangos normales puede marcar una gran diferencia para prevenir esta grave afección.

La información médica en el sitio web de Mi Peso – ¿Qué Debo Saber? se proporciona solo como un recurso informativo. El contenido no tiene la intención de ser, ni debes depender de él como un sustituto de una evaluación médica profesional, diagnóstico, consejo y tratamiento.

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